¿Por qué una mujer decide soportar a un hombre que la insulta y la golpea, solo por “no dejar a sus hijos sin padre”?, o ¿por qué un joven homosexual oculta sus preferencias ante la sociedad por el “qué dirán”?, o peor aún ¿por qué una chica de 16 años que fue abusada sexualmente o simplemente se le rompió el condón, tiene que dar a luz a un bebé que obviamente no planeó, solo por la “moral católica antiabortista”?
La razón es simple: falta de egoísmo.
Desde chicos se nos ha impuesto que el egoísmo es algo malo en el ser humano, porque se piensa contrario a los valores propios de una persona que vive en armonía con la sociedad. El egoísmo, dicen, te convierte en una persona que no se preocupa más que por ella misma y por lo tanto no respeta los derechos de otros. Y puede que en parte, haya algo de razón en ello, pero ¿acaso no tenemos todos los seres humanos sin excepción, derecho a ser felices? En lo personal creo que, si para ser feliz tengo que ser egoísta, pues lo mejor es ser egoísta. Punto.
En serio, qué flojera con aquellos que se hacen los mártires diciendo “aguanto lo que sea por mis hijos”, o “prefiero darle al necesitado aunque yo me quede sin comer”, y demás pretextos absurdos. La regla es simple: ¿QUIERES HACER FELÍZ A ALGUIEN?, EMPIEZA SIENDO FELÍZ TÚ MISMO. Si te pones a pensar siempre en los demás, nunca vas a vivir plenamente y si no vives plenamente no le puedes ofrecer eso a nadie más. Todos tenemos problemas, así que no quieras solucionar los problemas de otros si no haz solucionado los tuyos primero.
¿Quieres darles una vida feliz a tus hijos? Divórciate de ese cabrón que te golpea, créeme, tus hijos prefieren ver a su mamá sola y feliz, que casada y madreada.
¿De verdad te preocupa el bebé no deseado que tienes en el vientre? Entonces aborta a tiempo. Hay un lapso del embarazo en el que el feto no tiene terminales nerviosas, así que no siente nada y por lo tanto no es un asesinato como pretenden hacerte creer los moralistas retrógrados. Asesinato es traerlo al mundo sin amor, y sufriendo carencias toda una vida, esas mujeres son las que se deberían de sentir culpables por inconscientes. Tú tienes todo el derecho de superarte, estudiar, vivir tu vida plenamente y tener hijos hasta que te de la gana.
¿Quieres ayudar económicamente a tus papás, tus hermanos, tus abuelos, etc.? Entonces no les des el dinero que no tienes. Trabaja, ahorra, invierte; mejora tu economía para que no tengas que darles el dinero que tú necesitas sino el que te sobra.
¿Quieres hacer feliz a tu pareja en la cama? Busca satisfacer tus deseos, “busca tu propio orgasmo”, no pienses en si lo haces bien o mal, haz lo mejor que sabes hacer como si te hicieras el amor a ti mismo y disfrútalo, hazte feliz y harás feliz a tu pareja.
El egoísmo nos ofrece eso; ser doblemente feliz para que puedas compartir esa felicidad con los demás. Es, de hecho, una simple cuestión de autoestima. Quiérete lo suficiente como para querer en esa misma magnitud a quienes te rodean. Además, en el fondo todos sabemos que la idea de consentirnos no suena nada mal. Así que permítete consentirte; piensa en tus propias necesidades, lo que tú quieres, lo que a ti te haría feliz, los placeres que te puedes dar. Deja de creer que martirizándote te vas a ir al cielo, porque la realidad es que quién sabe si exista tal cosa.
La receta de la felicidad no es solo dar y dar, también contiene entre otras cosas una pizca de egoísmo. Enserio, en pequeñas raciones el egoísmo también es sano y delicioso!

