sábado, 6 de abril de 2013

LOS ATEOS NO ALCANZAN LA GRACIA DE DIOS

Recuerdo cuando de chico, mi abuela me decía (tétricamente), “tienes que obedecer los 10 mandamientos de diosito, para que cuando te mueras, te vayas al cielo con él y no al infierno con el diablo”. Y yo, obviamente hice lo posible para seguir al pié de la letra esos 10 mandatos divinos y así no salir de la gracia de Dios. Y durante mucho tiempo fue así, hasta que un buen día, durante la adolescencia, comencé a dejar de SOLO CREER POR QUE SÍ, y empecé a preguntarme ¿PORQUÉ DEBO CREER? Comencé a usar el más grande “regalo de Dios” para el hombre: EL RAZONAMIENTO.
Abrí mi mente a otras posibilidades. Fue entonces cuando caí preso del diabólico ateísmo. Y así ha sido hasta ahora. Cabe puntualizar que ateo significa únicamente no creer en la existencia de Dios, y no (como muchos creen) que sea satánico, asesino, pederasta, o que lleve a cabo rituales con sacrificios humanos y cosas por el estilo. Repito, sólo significa no creer en la existencia de Dios.
Pero ser ateo trae consigo una consecuencia divina; violar el primer y más importante mandamiento de la Ley de Dios (“Amarás a Dios sobre todas las cosas”), lo que conlleva a una eternidad en el infierno por los siglos de los siglos, amén. Lo cierto es que según dice la Biblia, si te arrepientes de tus pecados el día del juicio final, serás perdonado por Dios y podrás entrar al paraíso. Y entonces me surgió una duda; en el supuesto de que todo sea verdad y que realmente Dios y el día del juicio final existen… ¿quién merece más el castigo divino, un hombre que en vida fue ladrón, asesino y pederasta y al final simplemente se arrepintió o un hombre que llevó una vida sana pero que no creía en Dios y no se arrepintió? La respuesta divina, en mi opinión, es tanto incoherente como injusta.
En palabras de mi abuela: “los ateos igual que los asesinos, no alcanzan la gracia de Dios, así que tienes de dos sopas, o te arrepientes o te arrepientes”.

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