Erase una vez, un maravilloso y
prominente reino gobernado por Sir Andrés Manuel y su intelectual consorte
Carmen Aristegui, en el cual las palabras corrupción,
narcopolítica, represión, fraude, y chachalaca ya no formaban parte del
léxico del pueblo.
Está demás decir que los complots
estaban prohibidísimos.
En este reino además no existía la
pobreza ni la miseria; todos ganaban lo mismo, aunque no trabajaran igual. Si
un patrón se quería pasar de vivo, el sindicato le daba un buen escarmiento. Si
un puerco (policía) o granaperro se quería pasar de chicho, la CNDH ni tarda ni
perezosa, me lo refundía en el tambo a punta de macanazos. Si un político no
cumplía con sus promesas de campaña, de inmediato se le ponía de patitas en la
calle y sin reingresos. Si un diputado era sorprendido dándose vida de jeque
árabe, era destituido irrevocablemente y obligado a realizar trabajos forzados
de por vida en un Mc Donald’s sin derecho a fianza. Si te sorprendían
traficando con sustancias sicotrópicas, de inmediato legalizaban tu merca para
darle en la madre a tu mercado, y además, el Consejo Nacional de Esparcimiento
(CONAES), se encargaba de organizar la pary con lo incautado.
Por cierto, aquí no existían los
políticos chapulines y menos las pensiones millonarias de por vida. Una vez
terminado su mandato, se les proporcionaba un modesto pero honrado trabajo de
cajero en Waldo’s, o ya si el caso lo ameritaba, se les enviaba simplemente a
chingar a su madre.
Las instalaciones del antiguo régimen
del Yunque-PRIAN-PRD fueron expropiadas, ahora eran propiedad de MorenaTM,
en donde se realizaban interesantes seminarios y mesas de debate presididas por
el periodista intelectual Pedro Ferriz De Con sobre el neoliberalismo fascista
de los órganos represores del capitalismo y conciertos gratuitos de Panteón
Rococó y Café Tacvba. Por cierto, Wirikuta jamás se vendió.
La plancha del Zócalo y Revolución se
habían convertido en maravillosos campamentos de verano para maestros (y anexos);
con carreras en costales, tinas con manzanas, venta de pulseras e incienso y
fumaderos de hierba, entre otras actividades culturales. Por cierto, el
monumento a la Revolución ya no estaba dedicado a los falsos “héroes” de 1910,
sino a los valientes Revolucionarios de Facebook que sentaron las bases del
cambio verdadero. Periférico y sus cuatro pisos se cerraban por ley de 3 a 5 pm
para efecto de marchas y manifestaciones misceláneas.
El metro en Chairópolis era gratuito,
pues la Organización Nacional del #PosMeSalto
eran los nuevos propietarios. Para mantenerse, el metro obtenía sus
recursos de boteos, venta de hukas, tejido de dreads, y conciertos de ska que
se ofrecían afuera de cada estación.
En este reino, el Canal de las
Estrellas era un canal 100% astronómico, ForoTV fue sustituido por LaJornadaTV,
donde se transmitía 24 horas continuas El Pulso de la República, Exa FM fue
sustituido por Radiochairo FM conducido por Olallo Rubio y El Sopitas, y el
periódico de mayor circulación nacional era el Machetearte. El primetime ahora era en Canal Once o
Canal 22, y no eran ni los partidos del América ni Sabadazo, sino A La Cachi-cachi
Porra y La Dichosa Palabra los programas de mayor rating. Además, en lugar de
trasmitir el cavernícola y retrógrada Mundial de futbol, se transmitían
especiales de TVUNAM o películas de Luis Estrada. López Dóriga y Adela Micha
eran los nuevos estelares de los programas de comedia, que junto a Loret de
Mola y Brozo, hacían reír noche a noche al pueblo de Chairópolis con las
pendejadas que decían. Laura Bozzo fue extraditada a su natal Perú con el
título de “Persona No grata para el pueblo de Chairópolis”. El noticiario más importante
en Chairópolis era Mikorte Informativo. En teatro, el talentoso comediante
Enrique Peña Nieto tuvo gran éxito con su monólogo standup “No soy la señora de
la casa”. Aunque algunos dicen que nadie le aplaudía y él lo sabía.
En los hogares del reino se dejaron
de ver los cuadros de La Última Cena y San Juditas. En su lugar los cuadros del
Ché y de Mao Tse fueron los más populares. Los santitos más milagrosos: San
Fidel y San Hugo. La nueva biblia era el “Manifiesto del Partido Comunista”. Las
iglesias se convirtieron en bibliotecas, con exquisitas obras literarias de
autores como Marx, Rius y El Fisgón. Todas las escuelas llevaban nombres de los
verdaderos héroes nacionales, como la Escuela Primaria “Gerardo Fernandez
Noroña” o la “Mártires de Ayotzinapa”. Además Elenita Poniatovska al frente de
la SEP, autorizó el regreso de los desayunos escolares, de los libros de texto
sin recortes de la conquista y de la venta de uniformes en el Tianguis Cultural del
Chopo.
Se nacionalizaron la banca, PEMEX,
CFE, TELMEX, CONAGUA, Televisa y los OXXO (acción que le valió el Premio
Nacional de Economía a Sir Andrés Manuel). Además se repartieron las tierras
que históricamente se debían desde 1910 a los campesinos, pero en forma de
Wal-Marts (pues ya todas estaban fincadas por la trasnacional).
En Chairópolis la economía se detenía
totalmente el 2 de octubre, pues era día de paro nacional de labores
obligatorio. Y si eras estudiante de la UNAM con credencial vigente, durante
ese día tenías derecho a beneficios especiales como: derecho a pintar algún
monumento que representara la antigua oligarquía fascista (los monumentos a
expresidentes eran los más socorridos para estos casos), un kit básico del
anarquista (que te contenía un pasamontañas y una bomba molotov, así como un
disco de los Fabulosos Cádillacs o los Estrambóticos a elegir) y una cuponera
de descuentos para la Cineteca. Si estudiabas en la Facultad de Filosofía y
Letras, el paquete incluía además, un práctico porta pipas y una caja con 20
sábanas de sabores. Y por supuesto que todos los cines tenían que proyectar
Rojo Amanecer en 3D, so pena de clausura.
Había además nuevas carreras en la
UNAM; como la Licenciatura en Estudios Anarquistas Radicales, Licenciatura en
Ciencias Políticas de Radicalismo de Izquierda y la indispensable; Licenciatura
en Sindicalismo (también radical). En cada carrera el tronco común incluía:
Pintas I y II, Quema de Efigies I y II, Teoría del Mitin e Introducción a
Explosivos Caseros I, II y III.
Y desde luego, algo que cabe destacar
es que este reino no dependía más del imperialismo capitalista de Estados
Unidos, pues se rompieron relaciones comerciales con él. En su lugar, se fundó
la COMPA (Confederación Organizacional de Mercado entre Países Anarquistas),
que estableció importantes relaciones comerciales (y militares) con Cuba, Rusia,
China, Corea del Norte y Venezuela. Se dice que en las convenciones anuales de
la COMPA no faltaban el tequila, el vodka, el ron y los chistes de gringos.
Sin lugar a dudas Chairópolis era un verdadero
paraíso izquierdoso donde el grafiti en los monumentos, los blogs anarquistas y el olor a yerbabuena
hidropónica en el aire eran el pan nuestro de cada día.
Pero lo mejor y lo más maravilloso de
este magnífico reino era que el peje, nuestro querido e inmaculado peje, ya no
hablaba ají.

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